“La Muerte del Caballero de la Lealtad”
 

General Juan Carrasco

Juan Carrasco, Caballero de la Lealtad
"El General Juan"
“La Muerte del Caballero de la Lealtad”
Martín Luis Guzmán habla de Juan Carrasco
“El General Humano”
“Carrasco Figura Non”
“La Muerte del Caballero de la Lealtad”
 
Al triunfar el movimiento constitucionalista, Carrasco ocupo varias jefaturas de armas en diversas entidades; mas al acercarse el tiempo en que el Gral. Ramón F. Iturbe terminaría su mando como gobernador del estado, solicito licencia para separarse del ejército a fin de lanzarse como candidato, llevando como contrincantes a los generales Manuel Mezta y Angel Flores. Juan era popularísimo en la entidad, y lo mas probable seria que se llevara la victoria; pero, infortunadamente, estallo la rebelión derivada del Plan de Agua Prieta, y habiendo permanecido fiel a la legalidad, retiro su candidatura y se encerró en El Potrero para dedicarse a sus negocios. Desgraciadamente no pudo gozar de tranquilidad, ni -lo que es peor- de seguridad, ya que la inquina que Angel Flores le tenia, y el hecho que Carrasco ya no contaba con influencias en el nuevo régimen, lo fueron rodeando de un círculo de intrigas y amenazas que lo obligaron a salir de Sinaloa para defenderse, lo que fue aprovechado por sus enemigos para perseguirlo con las fuerzas federales. Juan Carrasco murió en un combate que sostuvo en el Guamuchilito, punto enclavado en los linderos de Nayarit y Durango. Su cadáver fue llevado a Mazatlán donde fue exhibido “en una camilla improvisada, en vuelto en tosco petate”, y de allí fue trasladado a El Potrero donde fue inhumado.

El anecdotario de Juan Carrasco es muy rico, muy extenso, y a través de el podemos darnos cuenta de su sentido humano, de la sinceridad de su noble corazón y de su amor de la vida. Era un gozador, y lo que fue durante toda su existencia. Amaba la parranda en forma extraordinaria, mas no fue porque fuera vicioso, sino porque en el se encarnaba el clásico ranchero sinaloense que en la euforia del vino amaba de bailar su caballo al compás de las bravías melodías del terruño:

Romance que acaso hicieron
mil mujeres en desvió,
cuando se fue Juan Carrasco
sobre el caballo tordillo.

¡Vino y amor, las mujeres,
alegraron su camino¡

Siguinte
Paguina