“Carrasco Figura Non”
 

General Juan Carrasco

Juan Carrasco, Caballero de la Lealtad
"El General Juan"
“La Muerte del Caballero de la Lealtad”
Martín Luis Guzmán habla de Juan Carrasco
“El General Humano”
“Carrasco Figura Non”
“Carrasco Figura Non”
 
Juan Carrasco fue una figura non, un ser extraordinario en su condición humana. Dentro de la ignorancia natural de un hombre que no sabia leer y escribir, asombraba su viveza, su intuición y lo ladino de su naturaleza ranchera. Hubo muchos jefes revolucionarios ignorantes, pero no descollaron en el sentido de su sagacidad, que podía haberlos salvado: brutos nacieron, brutos actuaran y brutos murieron. El caso de Carrasco fue diferente. Dentro de su rusticidad mostró que no era uno de tantos que fueron a la bola a tirar balazos nomás porque si. Nació para líder, mas a pesar de las muchedumbres que le seguían, nunca asumió el liderazgo; siguió siendo un campesino sencillo a quien la tropa llamaba Juan. No era político ni tuvo aspiraciones políticas; bastante lucharon sus amigos y partidarios para que se presentara como candidato a la gobernatura, pues dentro de su humildad se conformaba con servir al pueblo dentro del ejército. Pocos hombres ha dado Sinaloa como Juan Carrasco, y tal vez ninguno tan popular. Su virtud más relevante fue la lealtad. Se mostró leal con sus amigos, con sus postulados, con sus superiores y consigo mismo, y esa fue la tónica que dio a su vida pública y privada. Cuando ya se barruntaba la escisión de las fuerzas revolucionaras, don Venustiano Carranza envió a los jefes sinaloenses, copias de los mensajes cruzados con Francisco Villa, para que tras de conocerlos tomaran la decisión que creyeran correcta. En el campamento de Otates se reunieron todos los más destacados cabecillas, y allí, Andrés Magallón dio lectura a los documentos, finalizando con la recomendación expresa del Primer Jefe: “Dígales a los jefes de Sinaloa que se enteren de eso mensajes y que resuelvan lo que estimen conveniente”. El estupor y el silencio que siguieron a las ultimas palabras se rompieron al alzarse la voz de Carrasco para decir: “Señores: todavía no hemos derrotado a Victoriano Huerta, y ya nos estamos dividiendo. Pido que se le de el apoyo al Primer Jefe, señor Carranza”. Un “¡Aprobado!” unánime estentóreo rubricó sus palabras y defendió la línea que habrían de seguir los revolucionarios de Sinaloa.

La lealtad de Juan se mostró también al defender a Felipe Riveros, solo porque era el ciudadano que el pueblo había elevado a la gobernatura; la dejó muy clara al seguir fiel al constitucionalismo cuando los revolucionarios se dividieron en 2 grandes bandos; la manifestó a los cuatro vientos al permanecer fiel al gobierno de Carranza, que representaba la legalidad, y volvió a mostrarla al no humillarse ante Angel Flores, porque eso hubiera significado ser traidor a su hombría y a su modo de ser y de pensar.

¡Juan Carrasco es el caballero de la lealtad!

Pagina
Principal